Además de la carne, el consumo de azúcares habría sido clave para la evolución humana.
Un estudio reciente sugiere que, además de la carne, el azúcar habría desempeñado un papel crucial en el desarrollo cerebral y la evolución humana. Según investigadores liderados por Jennie Brand-Miller, una científica especializada en nutrición humana de la Universidad de Sídney, los antepasados humanos consumían gran cantidad de fruta durante millones de años, lo que proporcionaba más del 60% de su energía calórica. Esta dieta rica en azúcares se mantuvo mientras sus cerebros crecían, pasando de un peso de casi 300 gramos a unos 1500 gramos.
El equipo de Brand-Miller analizó datos existentes sobre fósiles, dientes y metabolismo para calcular las necesidades dietéticas de los chimpancés, humanos y tres especies de antepasados. Encontraron evidencia de caries en primates fósiles y en homínidos posteriores, como el Homo erectus, lo que indica una dieta rica en frutas y miel.
La memoria se asocia con un cerebro más grande, y para consumir fruta es necesario recordar dónde se encuentran las frutas maduras y cuándo. Según Brand-Miller, estas fluctuaciones en la disponibilidad de alimento podrían haber impulsado comportamientos que incrementaron el crecimiento cerebral.
Brand-Miller explica: "Las frutas con azúcares debieron ser importantes en la evolución humana". Sin embargo, destaca que estrategias como la caza también contribuyeron a satisfacer las necesidades energéticas de los ancestros antes de que empezaran a cocinar almidones. "Las historias son paralelas, no una que reemplaza a la otra", afirma.
Estos hallazgos añaden piezas a un rompecabezas que sugiere que las frutas ricas en azúcares fueron importantes para el desarrollo cerebral humano.