Un componente bacteriano mejoraría la fertilidad en mujeres mayores de 35 años.
Un estudio reciente publicado en Cell Host & Microbe sugiere que la disminución de bacterias beneficiosas en el endometrio podría ser un factor crucial en el envejecimiento reproductivo de las mujeres mayores de 35 años. Anteriormente, se creía que este proceso se debía principalmente a la pérdida de capacidad ovárica y a una menor calidad de los embriones.
Según Rong Li, líder del trabajo e investigadora de la Universidad de Pekín, el éxito del embarazo no solo depende de la salud de los óvulos y embriones, sino también del estado del endometrio. Los expertos analizaron muestras endometriales de 149 mujeres entre 20 y 45 años que estaban en tratamiento por infertilidad, dividiéndolas en tres grupos según su edad: menores de 30 años, de 30 a 35 y mayores de 35. Se observó que las pacientes más jóvenes presentaban una mayor presencia de bacterias del género Lactobacillus.
Un hallazgo inesperado fue que la diversidad microbiana no varió significativamente entre los diferentes grupos de edad, sino que las principales diferencias se dieron en especies bacterianas concretas. En el seguimiento a un año, 93 mujeres se sometieron a transferencias de embriones y 56 estaban embarazadas. Las tasas de concepción no variaron entre los grupos de edad, pero las mujeres que lograron embarazarse presentaban una mayor abundancia de Lactobacillus.
Los investigadores descubrieron que la cepada Lactobacillus gasseri era particularmente beneficiosa debido a sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Además, demostraron que este componente bacteriano ayuda a proteger contra el envejecimiento endometrial al examinar las células estomacales del endometrio humano.
En experimentos con ratas, se observó que los ejemplares de mayor edad presentaron tasas de implantación embrionaria más elevadas cuando fueron tratados con este componente bacteriano. Esto sugiere que un producto bacteriano específico podría contribuir a los efectos observados sobre el envejecimiento y la receptividad del endometrio, lo que ofrece opciones más viables para la intervención clínica.
No obstante, Guillermo Antiñolo, catedrático de Obstetricia y Ginecología en la Universidad de Sevilla (que no participó en el estudio), señala que la distancia entre un expolisacárido que atenúa el envejecimiento endometrial en ratones y un tratamiento posbiótico para mujeres con edad materna avanzada es considerable. Aunque este trabajo refuerza la idea de que el envejecimiento uterino es un factor independiente del ovárico en el fracaso reproductivo, se necesita más investigación para validar su aplicación clínica.
Este estudio inicial abre nuevas posibilidades terapéuticas para mejorar la fertilidad femenina, pero no recomienda automedicación con productos de Lactobacillus gasseri de venta libre.