Giro dramático en la Real: el fichaje de Aguerd se cae cuando estaba prácticamente cerrado.
En el impredecible mercado de traspasos, pocos episodios generan tanto revuelo como la caída de un fichaje a un paso de la firma. Ese es exactamente lo que ha vivido la Real Sociedad en las últimas horas con Nayef Aguerd, central internacional marroquí perteneciente al Olympique de Marsella.
El acuerdo entre los clubes parecía estar prácticamente cerrado. La predisposición del futbolista era absoluta y el trámite solo faltaba el reconocimiento médico. Sin embargo, en un desenlace tan rocambolesco como poco habitual, la operación se ha derrumbado por completo.
En San Sebastián, la noticia ha saltado como una auténtica bomba, desencadenando reacciones y versiones contrapuestas sobre los motivos que han dinamitado el acuerdo. Según la versión del entorno cercano al futbolista, Aguerd se vio presionado por el entrenador Pellegrino Matarazzo a rendir desde el minuto uno, necesitando asumir la titularidad de inmediato para enfrentar un exigente maratón de ocho partidos. El jugador, tras una lesión que le mantuvo fuera del campo durante meses, consideró arriesgado comprometerse sin un margen previo de rodaje.
Desde el club donostiarra, la perspectiva es distinta. Una información desvelada por Noticias de Gipuzkoa apunta a que la clave del desacuerdo residió en el apartado médico. Tras someterse Aguerd a un primer chequeo en Francia, los informes trasladados a Zubieta despertaron serias dudas en la entidad guipuzcoana. El departamento médico txuri urdin se mostró escéptico ante unos resultados que no garantizaban que el central pudiera jugar sin dolor.
La urgencia extrema de la Real Sociedad es innegable. El conjunto txuri urdin buscaba una solución de impacto inmediato para la retaguardia, dada la situación crítica en la zaga donostiarra. Con problemas físicos de Jon Pacheco y una nómina de centrales bajo mínimos, la necesidad de incorporar a un central zurdo era una prioridad absoluta.
Salvo un giro de guion aún más inverosímil, la negociación se da por rota y en un punto de no retorno. Un episodio anómalo en el fútbol moderno que deja un sabor agridulce en la afición y trastoca la planificación deportiva de la Real Sociedad. A pocos días de que eche a rodar la competición oficial, la dirección deportiva se ve obligada a reactivar sus alternativas para tapar una hendidura defensiva que no admite más esperas.